Sílice Anexa es un proyecto fotográfico personal abierto iniciado durante el invierno de 2017.  Conforma una recreación autobiográfica de momentos vividos durante mi infancia tardía y adolescencia en el pequeño pueblo del que procede mi familia materna. Un pueblo al que hacía unos 30 años que no acudía más que de forma muy puntual y en el que aún me recuerdan como un niño.
Silanes se encuentra en Castilla, envuelto por un abrazo rocoso. Como el de un abuelo a su nieto. Sílice Anexa es ese espacio-tiempo al que se encuentra agarrada tu alma, un lugar el que quieres estar pero no puedes permanecer. Es un ejercicio introspectivo, un viaje emocional entre mi espíritu y el tiempo. Utilizo el espacio físico como escenario y a sus habitantes actuales como figurantes en una suerte de recreación visual que navega sensaciones y sentimientos vividos durante la pubertad y preadolescencia. Sílice Anexa es la puerta de entrada a un universo real y mágico de emociones y recuerdos, junto a la piedra.
Sílice Anexa sólo ha sido expuesto en 2020 en la Escuela de Artes de Vitoria-Gasteiz. El día siguiente a su inauguración se declaró el Estado de Alarma debido a la pandemia de COVID19. La sala fue cerrada al público y la exposición quedó congelada en el espacio y en el tiempo, resultando en un dispositivo que absorbió oscuridad y silencio durante los meses de confinamiento y en la muestra que más tiempo ha permanecido en sus paredes y que menos ha sido visitada.
Sílice Anexa resultó el Proyecto ganador de la Beca de Fotografía Contemporánea del Festival de Fotografía Documental BasqueDOK en 2019.