En 2019 descubrí al norte de Vitoria-Gasteiz un espacio intersticial entre el cauce del río Zadorra, que abraza y constriñe la ciudad por el Norte como si fuera una anaconda, y la autovía A-1. Reducto de actividades pseudolegales y de ocio, es el lugar de residencia de los habitantes de los pueblos de Asteguieta, Gobeo, Lopidana, Yurre, Abetxuko y Gamarra, y forma parte del Anillo Verde que rodea a Vitoria-Gasteiz. Mi exploración fotográfica personal revela el ocio de los otros en un Edén creado a tiro de piedra de la ciudad. Mi proyecto gira y se retuerce en torno a esos accidentes minúsculos que rompen el suave curso de la realidad mostrándonos durante unos segundos su aspecto más salvaje”. David Guerrero, 2020.
"Lo cotidiano, el silencio, la caricia. Gente desolada, desnuda o confusa. El desencanto de unos ojos sin mirada. El hastío de la sangre y la flaqueza de una luz. El color del pesimismo o un espacio mal ocupado; ya sea una cama, un espejo o un corazón. Una vida insulsa, un error propicio, un abrazo y un disparo. Saturno devorando a sus hijos. La manzana y la serpiente. La paradoja del vivir, el azar de todas las cosas, la suave piel de la anaconda". Ángel Olgoso.